2. La pieza breve o pieza de carácter

2.1. El Preludio

En sus inicios, el preludio era una serie de acordes improvisados para probar el instrumento o ayudar a los cantantes a encontrar su tono, especialmente en la música religiosa del siglo XV.

Durante el Barroco, el preludio se combinó con la fuga, dando lugar a una de las formas musicales más importantes. Bach perfeccionó esta combinación en "El Clave Bien Temperado", explorando todas las tonalidades posibles y sentando las bases de la música posterior.

Tras el Barroco, el preludio perdió relevancia, pero en el Romanticismo resurgió con compositores como Mendelssohn, Liszt, Brahms y Franck. A finales del siglo XIX y principios del XX, se convirtió en una pieza breve e independiente para piano, como los "24 Preludios, Op. 28" de Chopin.


Desde el punto de vista formal son relativamente cortos, pues son introducciones, un preludio es una introducción, y el posludio es para finalizar una obra. El preludio no tiene una estructura predeterminada, pueden:

  • girar alrededor de un patrón melódico-rítmico como sucede en el “Preludio Nº8 de los 24 Preludios, Op. 28” de Chopin.


Preludio Nº8 (24 Preludios, Op. 28) de Chopin (c.1)

  • presentar una estructura binaria o ternaria como sucede en el “Preludio Nº15 “la gota de agua” de los 24 Preludios, Op. 28” de Chopin que presenta una forma ternaria (A – B – A’).