La pieza de carácter
2. La pieza breve o pieza de carácter
2.5. La Balada
La denominación “balada” aplicada por Chopin a sus cuatro obras para piano (Op. 23, 38, 47 y 52) no responde a la presencia de un esquema formal preestablecido, sino que constituye una apuesta por una narración musical ininterrumpida y dramática. A diferencia de otras composiciones instrumentales que se estructuran en movimientos o episodios independientes, las Baladas de Chopin se desarrollan a partir de una “única línea de acción” que, a través de repetición, transformación y contraste, permite que la obra se sienta como una narración continua y cohesionada.
El Ritmo
Uno de los elementos distintivos de la balada chopiniana es su ritmo característico, marcado en su mayor parte por el compás de seis tiempos. Este compás no sólo dota a la obra de una cadencia casi hipnótica, sino que también establece una base para el desarrollo de un “ímpetu narrativo” que impulsa la música desde una introducción que parece flotar. En la primera Balada, por ejemplo, se observa cómo el movimiento lento inicial se transforma mediante cambios de tempo y cadencias modulantes.
Balada Nº1 Op.23 de Chopin (c. 6 - 9)
Al comienzo de cada Balada o muy cerca de él, se escucha este ritmo a un tempo moderado y con un aire tranquilo que dan a la música el carácter de un nocturno o de una barcarola -unas veces más marcado que otras. En cada una de las Baladas se pueden encontrar los acompañamientos ondulantes con ritmos arpegiados típicos de los nocturnos de Chopin, lo mismo que las melodías con ritmos de barcarola e rrrr e e rrrr e (mezclado con) e.se q e también típicos de los nocturnos.
Balada Nº3, Op. 47 (c. 52-55) de Chopin
Textura
En una Balada de Chopin siempre se escucha una voz. Prácticamente siempre hay melodía, por lo general acompañada, pero muy pocas veces el acompañamiento distrae la atención de la melodía. Sólo ocasionalmente aparecen dos voces simultáneas de importancia equivalente. Por lo general, las melodías son lo suficientemente llanas como para que pudieran servir de vehículo a frases concisas y directas.
En todas las Baladas se escucha al comienzo una voz sin acompañamiento. En la primera y la cuarta, que tienen unas sencillas introducciones, la melodía se escucha antes que el acompañamiento, tanto en la introducción como en el tema principal que sigue a continuación. En la segunda, la melodía necesita un breve tiempo para encontrar su voz propia, por así decir, antes de comenzar de verdad. La tercera Balada comienza con una sola nota de la que brotan tanto la melodía como el acompañamiento.
Transformación temática
Uno de los aspectos más innovadores de la forma balada en Chopin es la manera en que el material temático se transforma y se reconfigura a lo largo de la pieza.
- Transformación Progresiva: El tema principal, que introduce la idea central de la obra, no se repite de manera idéntica, sino que su carácter se va modificando gradualmente. Este proceso, denominado transformación progresiva, se evidencia en cambios sutiles de ritmo, armonía y timbre, los cuales aumentan la tensión narrativa hasta alcanzar un clímax emocional
- Convergencia Temática: En ciertos pasajes, se observa lo que podría describirse como una “convergencia temática”, en la que distintos fragmentos —ya sean partes del tema secundario o variaciones de un motivo inicial— se van fusionando, aportando al oyente la sensación de un retorno ineludible a la idea fundacional de la obra. Este recurso no solo refuerza la unidad del relato musical, sino que también actúa como un mecanismo de recordatorio, donde la reaparición del tema original adquiere una carga emocional renovada y decisiva.
Forma
La estructura es estrófica, que se refleja en la repetición de versos musicales y en la división en estrofas, se equipara a la organización de un poema. Sin embargo, en la música de Chopin, esta estructura es a la vez rígida y flexible, ya que se rompe y se reconfigura en las transiciones, en las cadencias sorprendentes y en los pasajes de virtuosismo que actúan como puentes entre secciones. Así, la forma no es un contenedor estático, sino el medio dinámico a través del cual se manifiesta el relato, haciendo de la balada un género que “narrativamente” se construye a medida que se escucha.
Balada Nº1 de Chopin
La Balada Nº 1 de Chopin emerge en 1835 como un hito en la historia del piano romántico. Inspirada en la tradición literaria de baladas épicas y sobrenaturales, Chopin reinventa el género al liberarlo del texto y convertirlo en un relato puramente instrumental. A diferencia de compositores como Liszt, que vinculaban sus obras a programas explícitos, Chopin opta por la ambigüedad: su balada no narra una historia concreta, sino que invita al oyente a tejer su propia narrativa a través de la interacción entre forma, armonía y transformación temática.
Forma
La obra se organiza en torno a una forma sonata modificada, pero subvierte sus convenciones. La introducción (compases 1-7), en tiempo de Largo , presenta un acorde de sexta napolitana (La♭ mayor) y apoyaturas que actúan como semillas motívicas. Estos elementos —intervalos de séptima y novena menores— se convertirán en el ADN de los temas principales.
La exposición (compases 8-93) introduce dos temas contrastantes:
- Tema A (Sol menor): Un motivo ascendente en arpegios, de carácter cantabile, que se repite con variaciones rítmicas y armónicas. Su estructura en dos unidades (A1 y A2) crea una sensación de diálogo interno.
- Tema B (Mi♭ mayor): Lírico y sereno, aparece tras una transición agitada. Su construcción en fraseo antecedente-consecuente (15 compases) ofrece un contrapunto emocional al dramatismo de A.
La transición hacia el desarrollo (compases 36-67) es un torbellino de ritmos de vals y cromatismos, culminando en un clímax de tensión sobre un pedal de dominante (Fa y Do).
En el desarrollo (compases 94-165), Chopin rompe con la tradición sonata al omitir transiciones y enfrentar directamente los temas A y B en tonalidades remotas (La menor/La mayor). Aquí, el Tema A se transforma: aparece en La menor sobre un pedal de Mi. El Tema B, por su parte, se expande en una declaración en La mayor.
El punto álgido llega con el Tema C (compases 138-165), una sección en scherzando con ritmo de vals que actúa como el clímax técnico y emocional. Su acompañamiento, similar al de los valses de Chopin, contrasta con saltos interválicos abruptos y escalas cromáticas que anuncian la tormenta final.
Recapitulación Invertida:
La recapitulación (compases 166-207) invierte el orden clásico: el Tema B retorna primero, ahora en Mi♭ mayor, pero con un acompañamiento más fluido que refleja una calma tensa tras la furia del desarrollo. El Tema A reaparece en Sol menor, pero sobre un pedal de Re (dominante), manteniendo la inestabilidad hasta la coda.
Coda:
La coda (compases 208-264) es un torbellino de presto con fuoco en 2/2. Aquí, Chopin integra todos los elementos previos:
- El intervalo de novena menor, recurrente desde la introducción, domina los saltos descendentes.
- La progresión armónica i–i6–iiø7–V7–i del Tema A se combina con la sexta napolitana (La♭), fusionando principio y fin.
- Escalas cromáticas y acordes disminuidos culminan en un descenso vertiginoso hacia el Sol menor final, resuelto con un gesto de desesperación en los últimos compases.
compases |
1 |
8 |
36 |
67 |
81 |
94 |
106 |
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Sección |
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|
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|
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|||
Subsección |
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A |
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Transición → A |
B |
Transición → A |
→A + →B |
→ B |
Tonalidad |
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Sol m |
|
|
Mib M |
|
La m |
La M |
compases |
126 |
138 |
166 |
180 |
194 |
208 - 264 |
Sección |
|
|
|
|
||
Subsección |
C |
B |
A |
|
||
Tonalidad |
Mib M |
Mib M |
Mib M |
|
Sol m |
Sol m |
Estructura de la Balada Nº1 de Chopin