El Romanticismo surgió en un contexto de
profundos cambios sociales, políticos y económicos que transformaron Europa y
el mundo. Uno de los eventos más trascendentales de este periodo fue la
Revolución Francesa de 1789, que marcó el fin del Antiguo Régimen y promovió
ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Sin embargo, las tensiones y
conflictos derivados de esta revolución, así como las guerras napoleónicas que
siguieron, crearon un ambiente de inestabilidad y cambio constante que influyó
profundamente en los artistas románticos.