El Romanticismo. La evolución de la Sonata
2. La evolución de la Forma Sonata
2.1. Romanticismo temprano
La fase temprana del Romanticismo, que abarca desde aproximadamente 1800 hasta mediados del siglo XIX, se caracteriza por una intensificación y exageración de los elementos clásicos. Durante este período, compositores como Schubert, Beethoven o Weber buscaron expandir los límites de la forma sonata, aportando nuevas dimensiones melódicas, armónicas y texturales.
Melódicamente, esta época destacó por el empleo de melodías extensas, líricas y contemplativas. Schubert destacó con sus frases bien definidas, influenciadas por su producción de lieder, como se observa en la Sonata en Si bemol mayor (D. 960). En contraste, Beethoven o Czerny exploraron texturas más abiertas, empleando el rango extendido del piano, un instrumento que experimentaba un desarrollo técnico considerable. Estas innovaciones no solo ampliaron las posibilidades expresivas del instrumento, sino que también sentaron las bases para el desarrollo de una escritura pianística más rica y compleja, que sería aprovechada posteriormente por compositores como Chopin y Liszt.
La armonía también se expandió, con un mayor uso de acordes disminuidos, aumentados y modulaciones a tonalidades lejanas. Schubert demostró una audaz exploración tonal, mientras que Weber utilizó progresiones cromáticas para intensificar la tensión dramática, como se ve en sus obras para piano y sus óperas. Estas técnicas armónicas ampliaron el vocabulario tonal disponible, permitiendo a los compositores crear paisajes sonoros de gran profundidad emocional y complejidad estructural.
En términos de textura, los acompañamientos tradicionales, como el bajo Alberti, fueron reemplazados por arpegios amplios y texturas más ricas, permitiendo un sonido más envolvente y dramático. Este enfoque textural sentó las bases para la fase siguiente, donde la plenitud sonora sería un rasgo distintivo. Además, el uso de registros extremos del piano ofreció una mayor variedad tímbrica y un rango emocional más amplio, contribuyendo a la evolución de la forma sonata hacia estructuras más expresivas y menos rígidas.
La Estructura de la Forma Sonata
En el Romanticismo temprano, la estructura de la sonata conservó los principios básicos del modelo clásico, pero con modificaciones significativas que reflejaban los ideales románticos de expresión emocional y libertad creativa, aunque seguía predominando la estructura tripartita (exposición, desarrollo y recapitulación).
La sección de exposición en las sonatas románticas tempranas mantuvo la presentación de dos temas principales contrastantes, pero los compositores comenzaron a experimentar con relaciones tonales menos convencionales. Mientras que en el Clasicismo se priorizaba una transición clara hacia la dominante, en el Romanticismo temprano se exploraron modulaciones hacia tonalidades más alejadas, como la mediante o la submediante (VI), añadiendo un carácter emocional más introspectivo. Las melodías en esta etapa se volvieron más largas, líricas y menos simétricas, rompiendo con la regularidad de las frases clásicas.
El desarrollo, la sección más experimental, se expandió significativamente en el Romanticismo temprano. Los compositores exploraron texturas más densas y técnicas como el cromatismo, la secuenciación y el uso de fragmentos melódicos para intensificar la tensión. Esta parte solía incluir un lenguaje armónico más complejo, con progresiones de acordes alterados y modulaciones que acentuaban el dramatismo.
Aunque la recapitulación cumplía la función de regresar al tema inicial, los compositores románticos tempranos introdujeron transformaciones que podían incluir cambios armónicos, variaciones melódicas o incluso la omisión o reconfiguración de ciertas secciones. Esto reflejaba una intención más narrativa y menos rígida, característica del Romanticismo.
En muchas sonatas del Romanticismo temprano, la coda adquirió un mayor protagonismo, funcionando no solo como una conclusión, sino como un espacio para reafirmar la emocionalidad de la obra. A menudo, estas codas se expandían con material temático adicional, lo que añadía peso dramático al final.
Ejemplo 5.1 |
Beethoven, Sonata para Piano Nº8 en Do menor “Patética”, Op. 13, mov. 1 |
c. 1 - 10 |
11 - 26 |
27 - 34 |
35 - 50 |
51 - 62 |
63 - 74 |
75 - 87 |
88 - 112 |
113 - 132 |
|
|
|
|
|
|
|
||
I |
A |
Puente (T) |
|
B |
|
|
|
Codetta |
|
|
t1 (no modulante) |
t2 (modulante) |
b1 |
|
enlace (→b1) |
b2 |
→ b1 + A |
Do m |
Do m |
|
→ Mi b |
Mib m |
Reb M |
→Mib M |
Mib M |
Mib M |
c. 133 - 136 |
137 - 142 |
143 – 148 |
149 – 167 |
168 - 186 |
187 - 194 |
|
|
|
|
|
|
Pre-núcleo |
Núcleo |
|
|
|
|
|
Modelo |
Secuencia |
Fragmentación |
Sección sobre la Dominante |
|
→I |
→A + b1 |
|
→A |
→A |
|
Sol m → Mi m |
Mi m → Sol m |
Sol m → Fa m |
→Do m |
Do m |
|
c. 195 - 206 |
207 – 220 |
221 – 229 |
230 - 252 |
253 – 276 |
277 - 294 |
295 – 310 |
|
|
|
|
|
||
A |
Puente (T) |
B |
|
|
Codetta |
|
|
(modulante) |
b1 |
|
b2 |
→ b1 + A |
→ I + A |
Do m |
→ Fa m |
Fa m |
→Do m |
Do m |
Do m |
Do m |