4. La Forma Sonata

4.4. La Coda

Un movimiento en forma sonata puede incluir dos secciones que enmarcan la obra en su totalidad: una introducción lenta al principio y una coda al final.

La coda es una sección opcional que aparece después de la reexposición y, por tanto, es completamente distinta de esta. Dado que los procesos melódicos, armónicos y tonales fundamentales del movimiento se completan en la reexposición, la coda no tiene una función que cumplir. Más bien, está presente porque, como señala Schöenberg, “el compositor quiere decir algo más”.

Los temas de la coda suelen construirse de manera que se asemejan a la organización libre de un tema subordinado, especialmente debido a la expansión significativa de su zona cadencial. Sin embargo, en ocasiones, un tema de coda puede tener una estructura más compacta, como una frase, un período o un híbrido. A veces, la unidad inicial de una coda es comparable a una transición, ya que su principal objetivo armónico es alcanzar la dominante. Esta unidad también puede incluir una organización de modelo-secuencia que recuerde al núcleo de un desarrollo, aunque la secuencia no modula y las armonías permanecen estrechamente vinculadas a la tonalidad principal.

Aunque la coda no tiene la función de completar la forma (una tarea propia de la reexposición), puede desempeñar diversas funciones compensatorias. Ofrece al compositor una última oportunidad para abordar eventos o procedimientos que no pudieron ser tratados por completo en el cuerpo principal del movimiento. Estas funciones compensatorias incluyen:

●       Crear un diseño circular en la forma general al recordar ideas del tema principal.

●       Recuperar material de la exposición que se omitió en la reexposición.

●       Referenciar ideas desarrolladas en la sección del desarrollo.

●       Configurar una curva dinámica final que difiera de, o supere, la de la reexposición.

●       Realizar implicaciones generadas por procesos compositivos que quedaron sin resolver en secciones anteriores.